Qué ver en NARBONNE (Narbona) y alrededores

Si vas a viajar al sur de Francia te aconsejo echar un vistazo a estos lugares que hay que ver en Narbonne o Narbona, para que consideres incluir esta ciudad tan interesante en tu recorrido.

Narbonne o Narbona (en español) es una ciudad que se encuentra al sur de Francia y pertenece al departamento del Aude, en la región de Occitania. La ciudad más conocida del Aude y, que no te tienes que perder, es Carcassonne, pero si visitas Narbonne no te arrepentirás.

Narbonne es una ciudad tranquila, muy cuidada, repleta de historia y atravesada por el Canal de la Robine, que le dota de gran encanto.

El centro de la ciudad, con su riqueza histórica de más de 2000 años, es fácil de visitar en un día. Pero, si tienes previsto visitar Narbonne y sus alrededores, te recomiendo que amplíes tu estancia a dos o tres días.

Narbonne fue fundada por los romanos como una ciudad portuaria, ya que se encontraba junto al mar. Pero desde entonces, el limo y la arena se han ido acumulando en en el río Aude hasta tal punto que, ahora, Narbonne se encuentra a unos 15 km al norte del mar Mediterráneo.

Es una ciudad con casas de tejados de terracota, monumentos históricos de interés, multitud de cafeterías, restaurantes, museos y, todo el encanto que suelen tener las ciudades del sur de Francia.

Como muchas ciudades francesas, Narbona y, en concreto su centro histórico, se explora mejor a pie. Si vas a visitar esta ciudad, aquí encontrarás una guía con las mejores cosas que ver en Narbonne.

¿Vale la pena visitar Narbonne o Narbona?

Narbonne era una ciudad famosa en la época romana, como ciudad portuaria de gran importancia y, como primer asentamiento romano en la Galia.

Hoy en día, encontrarás los vestigios del pasado por toda Narbona. Podrás encontrar rastros de la vida romana en los fragmentos de la histórica Via Domitia, en la plaza principal de la ciudad, en las galerías subterráneas del Horreum, así como gran cantidad de sarcófagos romanos bien conservados y, otras cosas interesantes que verás en el nuevo Museo Narbo Via.

Hay muchas cosas que ver en Narbona, multitud de pequeños museos, callejuelas y restaurantes independientes y es, sin duda, una de las ciudades más recomendables del sur de Francia. Además, en su entorno tienes lugares muy interesantes incluyendo la playa, para darte unos chapuzones en verano.

Es una ciudad en la que no encontrarás grandes multitudes, incluso en temporada alta, así que puede ser un respiro tras la visita a Carcassonne, que siempre está a rebosar.

Todo esto, unido a la riquísima gastronomía local, hace que podamos decir que vale la pena visitar Narbonne, sobre todo, si te gusta la historia y las ciudades tranquilas.

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Una breve historia de Narbonne

Situada en la región francesa de Occitania, una zona que a menudo se pasa por alto en favor de su vecina Provenza que es mucho más conocida, Narbona fue fundada hace unos dos milenios. Llamada primero «Colonia Narbo Martius» y conocida coloquialmente como «Narbo«, la ciudad se estableció en el año 118 a.C. en lo que entonces era la Galia.

Estaba situada en un lugar estratégico de la Via Domitia, que llevaba a Hispania. En esa época, como ciudad portuaria romana, comerciaba con diferentes mercancías, como vino o grano. Hoy en día de la ciudad romana original sólo quedan vestigios.

Hasta la Edad Media, Narbona fue gobernada por dos señores: el Arzobispo y el Vizconde. El patrimonio que han dejado los arzobispos de Narbonne es uno de los más interesantes del país.

Mapa de lugares que ver en Narbonne y alrededores

Las mejores cosas que ver en Narbonne

Si te apetece empaparte de historia, tomar el sol y degustar la gastronomía local, Narbonne es tu ciudad. Su centro histórico de trazado medieval es muy fácil de recorrer a pie, durante un paseo tranquilo.

Aquí tienes los lugares imprescindibles que ver en Narbonne:

Catedral de San Justo y San Pastor – Cathédrale Saint-Just et Saint-Pasteur de Narbonne

Uno de los mejores lugares que ver en Narbonne es la impresionante catedral de la ciudad. La Catedral de Narbonne es un bonito ejemplo de arquitectura gótica, que se empezó a construir en el siglo XIII, concretamente en 1272, por el maestro Jean Deschamps.

Exterior de la Catedral de Narbonne
Exterior de la Catedral de Narbonne

Aunque verás una catedral imponente, realmente es la cuarta parte de lo que se había proyectado. Las limitaciones financieras, la falta de voluntad de destruir las murallas romanas de la ciudad (que ya no existen) y, la invasión del Príncipe Negro, que puso en evidencia la necesidad de seguir manteniéndolas, fueron factores que contribuyeron a que las obras finalizasen antes de tiempo.

Te llamará la atención su aspecto exterior, que parece más bien una fortaleza, con algunas torres que, de hecho, se construyeron con fines defensivos.

Cuando entres al interior de la catedral encontrarás una de las naves góticas más altas del sur de Francia, cuyas bóvedas se elevan a más de 40 metros de altura. De hecho, es la tercera catedral más alta de Francia, después de la de Amiens y Bourges. Al estar inacabada, hoy sólo se puede visitar el coro que se terminó en 1330. Conserva unas impresionantes vidrieras de los siglos XIV y XV, un espectacular órgano del siglo XVIII, un baldaquino de mármol rojo en el altar mayor, el extraordinario retablo de Nuestra Señora de Belén, realizado en piedra con policromía del siglo XIV, así como diferentes capillas.

Catedral de San Justo y San Pastor de Narbonne
Interior de la Catedral de San Justo y San Pastor de Narbonne

La catedral es de visita gratuita, pero te aconsejo pagar la entrada para visitar la Sala del Tesoro, situada en la Sala Capitular, en el primer piso de la Capilla de la Anunciación. Es famosa por su bóveda elipsoidal, en la que se produce un sorprendente fenómeno acústico por el cual una persona situada en una esquina, puede oír lo que dice otra en voz baja en la esquina opuesta. La sala alberga una interesante colección de objetos litúrgicos, manuscritos, marfiles, platería y algunos tapices flamencos.

Ten en cuenta que los sábados y domingos por la mañana, durante la misa de 10 a 11.30 horas, no es posible realizar visitas.

No te pierdas tampoco su precioso claustro gótico del siglo XV, desde allí podrás contemplar la Torre Campanario de Theodard del siglo IX, el campanario de la antigua catedral carolingia.

Claustro de la Catedral de Narbonne
Claustro de la Catedral de Narbonne

Desde el claustro puedes acceder a la Plaza del Ayuntamiento (Place de l’Hôtel de Ville) por el Passage de l’Ancre, cuyo nombre proviene de los derechos recaudados por los arzobispos en la costa. Pasear por este pasaje te hace retroceder a la Edad Media.

Passage de L'Ancre Narbonne
Passage de L’Ancre

🛏 NUESTRA RECOMENDACIÓN PARA DORMIR EN NARBONNE

Podemos recomendarte el Hôtel Le C – Boutique Hôtel, un pequeño hotel boutique con mucho encanto y una decoración elegante, situado en una zona muy céntrica, a 600 metros de la Catedral de Narbona. Es un hotel tranquilo, muy limpio y con habitaciones cómodas y acogedoras. Dispone de parking, ideal si vas a ir a Narbonne en coche (es necesario reservar previamente).

Otra buena recomendación es el Ile du Gua Suites, un hotel situado algo más lejos del centro, en una zona tranquila junto al Canal de la Robine. Las habitaciones tipo suite, son amplias, disponen de bañera de hidromasaje, una terraza muy agradable y una pequeña cocina. Dispone de parking cubierto gratuito.

Palacio de los Arzobispos – Palais-Musée des Archevêques

En la plaza principal de la ciudad encontrarás el Palacio de los Arzobispos, un edificio con más de ocho siglos de historia, clasificado como Sitio Histórico desde 1840. El Palacio de los Arzobispos de Narbonne forma un complejo del que también es parte la Catedral. Es un complejo arzobispal construido a semejanza del Palacio de los Papas de Avignon.

Era la antigua residencia de los Arzobispos de Narbona y, desde entonces, este edificio ha sido ampliado y renovado a lo largo de los siglos.

En la actualidad, el Palacio Arzobispal se compone de una serie de edificios que cumplen diversas funciones: el Palacio Viejo, el Palacio Nuevo, la Torre de la Magdalena, la Torre de San Marcial y el Torreón Gilles Aycelin.

Palacio de los Arzobispos de Narbonne
Palacio de los Arzobispos de Narbonne

Una de las partes está ocupada por el Ayuntamiento, desde su rehabilitación en el siglo XIX, cuando se le añadió una fachada neogótica diseñada por Viollet-le-Duc, el mismo arquitecto que restauró la ciudad de Carcassonne.

El denominado Palais Neuf (Palacio Nuevo) es una construcción del siglo XIV, concebida como una fortaleza. Tiene dos torres a cada lado, la torre del homenaje Gilles Aycelin a un lado y, al otro, la torre Saint Martial más pequeña. En su interior se encuentran las Salas de los Cónsules y de los Sínodos, así como los apartamentos de los arzobispos, que fueron transformados en Museo de Arte e Historia de Narbona en el siglo XIX, con innumerables obras de arte y pinturas interesantes. Sólo la arquitectura, la decoración de las habitaciones y los techos pintados son verdaderas obras de arte, así que merece la pena visitarlo.

El Palais Vieux (Palacio Viejo) era el primitivo palacio de origen románico. Hasta hace poco albergaba el Museo Arqueológico de Narbona, pero actualmente está cerrado debido a que se ha trasladado la colección antigua al nuevo museo Narbo Via.

En este complejo también encontrarás los Jardines del Arzobispo, un jardín del siglo XVIII construido en el antiguo foso de la muralla, que fue el primer jardín ornamental de la ciudad. Podrás acceder a él desde el claustro de la catedral o desde la Rue Gustave Fabre. Tiene un gran reloj de sol y un banco enorme en el que te sentirás muy pequeñito/a. Desde el jardín tendrás una de las mejores panorámicas de todo el conjunto monumental.

Jardines del Arzobispo Narbonne
Jardines del Arzobispo

Torreón Gilles Aycelin – Donjon Gilles Aycelin

Este torreón es otra de las partes del Palacio Arzobispal que se pueden visitar. Es una torre de planta cuadrada de 41 metros de altura construida entre 1295 y 1306 por el arzobispo Gilles Aycelin, y formaba parte de la muralla que rodeaba la ciudad.

Si quieres disfrutar de las mejores vistas de Narbonne, sobre todo de la catedral, te animo a subir al torreón. Deberás ascender sus cuatro niveles, por la estrecha escalera de caracol. Desde la terraza superior del torreón (Donjon), tendrás unas vistas impresionantes de la ciudad, los viñedos y las cimas de los Pirineos en la distancia.

Vistas de Narbonne desde el Torreón Gilles Aycelin
Vistas de Narbonne desde el Torreón Gilles Aycelin

Via Domitia

Del pasado romano de Narbona sólo queda hoy un pequeño trozo de la Via Domitia (la más importante del sur de Francia durante el Imperio Romano), en la plaza principal de la ciudad, así como las bóvedas subterráneas del Horreum romano.

Esta antigua calzada romana, construida a partir del año 118 a.C., sirvió históricamente para unir Italia con la Península Ibérica (España), pasando por Narbona. En aquella época, la ciudad era una colonia romana, que se convertiría en la mayor ciudad del sur de la Galia.

Via Domitia de Narbonne
Restos de la Via Domitia

La vía llegaba por la actual Avenue de Lattre, atravesaba el foro romano y salía de la ciudad por el actual Pont des Marchands, sobre el Aude. Estos restos fueron descubiertos en 1997, restaurados y puestos en valor y son los que puedes contemplar frente al Ayuntamiento (Hôtel de Ville) de Narbonne. Aunque es un pequeño tramo, emociona pensar que estás pisando una calzada de hace 2000 años.

Museo Narbo Via

En mayo de 2021 abrió sus puertas el nuevo museo de Narbonne, denominado Narbo Via. Un museo creado para dar a conocer la prestigiosa ciudad romana de Narbo Martius, la primera colonia romana fundada fuera de Italia en el año 118 a.C.

El museo tiene tres sedes: el Museo Narbo Via, las galerías subterráneas del Horreum y el yacimiento arqueológico Amphoralis.

Puedes visitar cada uno de los lugares por separado o, comprar un billete conjunto que cuesta 12€ y sirve para visitar los tres espacios. Si tienes intención de ver, al menos dos de ellos, te compensa comprar la entrada conjunta, ya que los billetes por separado te costarían 17€ en total.

Museo Narbo Via

Se encuentra situado a la entrada de la ciudad, junto al Canal de la Robine. Fue construido por Norman Foster y en su interior encontrarás una exposición permanente con unas 7.000 piezas, exposiciones temporales, diversas visitas y actividades. No te pierdas los restos procedentes del yacimiento arqueológico del Clos de la Lombarde, que incluye la colección más bonita de pinturas romanas fuera de Italia.

También cuenta con jardines, en los que se celebran diversos eventos, una librería y un restaurante.

Horreum

El Horreum, situado en el centro histórico de Narbonne, está formado por una serie de galerías subterráneas construidas en el siglo I a.C. y, situadas a 5 metros bajo el suelo. Se cree que eran los cimientos de un edificio, probablemente el almacén de un mercado, ya que “horreum” significa «almacén» en latín. Las galerías del Horreum han sobrevivido hasta ahora porque fueron reutilizadas como bodegas privadas.

Horreum de Narbonne
Horreum de Narbonne

Amphoralis

Para visitar Amphoralis tendrás que acercarte a Sallèles-d’Aude, a unos 12 kilómetros de Narbona. En este lugar se descubrió en 1976 un taller de cerámica de los siglos I-III. El museo se encuentra construido alrededor de las excavaciones arqueológicas y, aquí podrás descubrir cómo era la vida de estos alfareros que se dedicaron a elaborar un gran número de ánforas de vino, vajilla, ladrillos, azulejos…

En el exterior verás una serie de hornos y una casa galo-romana construidos a imagen de los restos que se han encontrado. Además de un jardín con 160 especies de plantas, que ya catalogaron los romanos.

Mercado Cubierto de Narbona – Les Halles de Narbonne

Si te gusta conocer la gastronomía de los lugares que visitas, Les Halles es uno de los lugares que ver en Narbonne. Es uno de los mercados gastronómicos más auténticos del sur de Francia, e incluso de todo el país. Se trata de un mercado de abastos cubierto, situado junto al Canal de la Robine.

El mercado se inauguró a principios del siglo XX y, hoy en día, alberga más de 70 puestos de comida. Permanece abierto hasta la hora de comer, la mayoría de los días de la semana.

Les Halles de Narbonne
Les Halles de Narbonne

En el antiguo edificio encontrarás de todo, desde vino producido en la región, hasta pescado recién capturado en el cercano Mediterráneo o, verduras cultivadas en las cercanías. Si buscas una experiencia gastronómica especialmente auténtica, puedes comer en uno de los cuatro restaurantes situados en su interior, en los que podrás ver cómo cocinan tu comida. Uno de los más curiosos es Chez Bebelle, cuyo dueño es un antiguo jugador de rugby, que cada vez que necesita carne para sus platos pide en la carnicería cercana que le lancen la carne para cogerla al vuelo. ¡Todo un espectáculo!

Canal de la Robine

El Canal de la Robine es un canal que enlaza el Aude con el Mar Mediterráneo y, es un ramal más pequeño del Canal du Midi, el canal navegable más importante del sur de Francia. El Canal de la Robine, al igual que el Canal du Midi, es Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Con una longitud de 32 km, la Robine parte del canal de Jonction (el que conecta con el Canal du Midi) al norte de Narbona, y recorre Narbonne hasta el mar Mediterráneo.

Alguna de las mejores cosas que ver en Narbonne son las orillas del canal, que puedes recorrer caminando o alquilando un barco de recreo, para navegar tranquilamente. Las aguas son muy tranquilas, por lo que es una actividad estupenda para pasar una tarde con los amigos o un día en familia.

Hay 4 muelles de amarre: el Quai Central, el Quai Vallière, el Quai d’Alsace y finalmente el Quai de l’Escoute.

Una de las imágenes más bonitas de Narbona la encontrarás en uno de los puentes repletos de flores del Canal de la Robine (foto de portada), cerca de la Oficina de Turismo de Narbona.

Puente de los Mercaderes – Pont des Marchands

Es un bonito puente cubierto de casas sobre el agua, que tiene una imagen de postal. El Puente de los Mercaderes está situado en el centro del casco antiguo y, es el último de los puentes que siempre ha habido en este lugar, desde la época romana.

Pont des Marchands, Narbonne
Pont des Marchands

Ya sólo se puede ver uno de los 6 arcos con los que contaba este puente, que era parte de la Via Domitia. Es uno de los pocos puentes habitados de Francia y, sólo verás que se trata de un puente desde el exterior, ya que si pasas por él lo único que verás es una calle más, repleta de tiendas.

Para obtener una de las mejores vistas del puente te recomiendo que camines a lo largo de la orilla del canal hasta la Passerelle des Barques o, mejor incluso, que llegues hasta el Boulevard Dr. Ferroul.

El Museo Lapidario de Notre-Dame-de-Lamourguier

Al otro lado del canal y de la catedral, se encuentra la antigua iglesia de Notre-Dame-de-Lamourguier (siglo XIII), que es lo que queda de un convento benedictino destruido en el siglo XIX. Este lugar alberga ahora un Museo Lapidario con unos 2000 bloques de piedra y tallas romanos.

La mayoría de estas piedras se recuperaron en el siglo XIX, tras el desmantelamiento de las fortificaciones de la ciudad de Narbona en el siglo XVI.

La Basílica de San Pablo Sergio – Basilique Saint-Paul-Serge

Esta iglesia de origen románico (finales del siglo XII), aunque modificada a lo largo del tiempo, fue construida en el lugar en el que se encontraba la tumba de San Pablo, primer obispo de Narbona. Una leyenda medieval contaba que había sido discípulo del apóstol San Pablo, y que había sido enviado por él a cristianizar la Galia, pero en realidad el arzobispo de Narbona vivió en una época muy posterior. Esta leyenda atrajo numerosas peregrinaciones a Narbona.

Uno de los lugares más curiosos que ver en Narbona es el mausoleo de San Pablo Sergio, que se encuentra en una cripta paleocristiana del siglo III, en la que todavía se están realizando trabajos arqueológicos. Si quieres visitar la cripta pregunta al vigilante de la iglesia, que te la enseñará gratuitamente.

Capitel del Juicio Final de la Basilique Saint-Paul Narbonne
Capitel del Juicio Final

Busca en la iglesia el impresionante capitel gótico del Juicio Final y la famosa rana de piedra, que se encuentra en una pila de mármol. Según la leyenda, San Pablo petrificó una rana que había entrado en la iglesia y que, al croar, molestaba el oficio litúrgico.

🍽 COMER EN NARBONNE

En Narbonne hay un restaurante con mucha fama, se llama Les Grands Buffets y es un restaurante buffet de alta gama, en el que puedes comer cualquier tipo de comida tradicional francesa: foie gras, quesos, langosta, ostras… ¡Te sorprenderá la gran cantidad de platos diferentes que puedes degustar! Si te interesa, tienes que reservar previamente.

Si quieres darte un capricho, Narbonne también cuenta con un restaurante con dos estrellas Michelin, es la Maison Saint-Crescent del chef Lionel Giraud. Además de los menús degustación (desde 105€), si no quieres gastar tanto tienes un menú diario de 25€ con productos de temporada.

Pero si buscas algo rápido, para comer y poder seguir visitando más lugares de Narbonne, podemos recomendarte el restaurante La Fringale. Es pequeño pero dispone de una amplia terraza, acondicionada también en invierno, que se encuentra en una plaza tranquila. Es un restaurante de cocina informal y casera muy bien presentada. El menú es muy variado y puedes encontrar incluso opciones vegetarianas y veganas. Te recomendamos las hamburguesas de camembert, están riquísimas.

Que visitar cerca de Narbonne

Abadía de Fontfroide – Abbaye Fontfroide

La mejor excursión de un día desde Narbonne es la visita a la Abadía de Fontfroide, a menos de 15 kilómetros del centro de la ciudad. Es un tesoro de la Edad Media con más de 1000 años de historia. Aquí descubrirás una magnífica abadía, muy bien restaurada en mitad de la naturaleza, entre viñedos.

La abadía de Fontfroide, fundada en 1093, fue originalmente una abadía benedictina, aunque unos años más tarde pasó a depender de la orden cisterciense. Durante la cruzada albigense (contra los cátaros) este monasterio se convirtió en la punta de lanza de la ortodoxia católica, en su lucha contra el catarismo. Fue uno de los monasterios más poderosos e influyentes de Francia, tanto que uno de sus abades llegó a ser Papa con el nombre de Benedicto XII.

Claustro de la Abadía de Fontfroide
Claustro de la Abadía de Fontfroide

Después de la Revolución Francesa pasó a manos privadas y, a principios del siglo XX comenzó su restauración y puesta en valor. La abadía está catalogada como Monumento Histórico desde 1862.

Merece la pena visitar todo el lugar, desde su magnífico claustro hasta su iglesia, y no olvides los jardines que son impresionantes, en época de floración los cerca de 2.500 rosales le dan un toque de color a este lugar.

La Abadía de Fontfroide también tiene su propia finca vinícola así que, si eres un/a amante del vino, la abadía te invita a descubrir los vinos Deo Gratias, Ocellus y Via Hominis en su bodega de degustación. También disponen de una tienda en la que venden estos vinos, así como un restaurante de comida casera.

Abbaye Fontfroide
Patio del claustro de la Abadía de Fontfroide

La Playa de Narbona

Si viajas en verano a esta parte del suroeste de Francia, no olvides tu traje de baño. Si quieres tomar el sol, acércate a Narbonne Plage. A 20 minutos en coche del centro de la ciudad, la estación balnearia de Narbona cuenta con 5 km de playa de arena fina.

A los pies del Macizo de la Clape encontrarás un paseo marítimo de más de 2 km, donde podrás disfrutar de un día muy agradable de playa. Si viajas más al este, descubrirás la Camarga y sus paisajes de postal.

La Sima de L’Oeil-Doux – Gouffre de L’Oeil-Doux

Es una de las visitas más sorprendentes que ver en Narbonne y sus alrededores. Se trata de una curiosidad geológica, una sima enorme, rodeada de paredes de piedra caliza de más de 40 metros de altura, que se encuentra casi oculta en el corazón de la densa y verde vegetación, con una laguna de aguas verdes en el fondo.

Se puede realizar una ruta tanto por encima de la sima como por debajo, a nivel del agua. Si eliges esta última opción para tu visita, tienes que saber que está estrictamente prohibido nadar en este lugar. El agua es especialmente peligrosa y se producen muchos accidentes. Estos trágicos acontecimientos han contribuido a las numerosas leyendas y rumores que circulan en torno a la historia de la sima. Así que si vas a visitarla tienes que ser prudente.

Sima de L'Oeil Doux
Sima de L’Oeil Doux

No olvides llevar calzado adecuado para la corta ruta que hay desde el aparcamiento hasta el borde de la sima. Aunque sólo tardarás entre 10 y 15 minutos en llegar al lugar, asegúrate de ir bien equipado, sobre todo si vas a bajar hasta el agua, ya que el camino es muy pedregoso. La ruta no es muy adecuada para niños pequeños o carritos de bebé. Para los demás, es una visita muy recomendable. 

Tienes dos aparcamientos para acceder a la sima de L’Oeil-Doux:

  • Aparcamiento del Domaine de l’Oustalet, donde hay una mini granja y un centro ecuestre, ideal si vas con niños.
  • Aparcamiento de la sima, situado en la carretera de Fleury a Saint-Pierre-La-Mer.

Gruissan

Otro de los lugares que puedes ver desde Narbonne es el pueblo de Gruissan, que se encuentra a 20 minutos de la ciudad y es una de las mejores excursiones que puedes hacer desde allí.

Gruissan es un pequeño pueblo y lo mejor que puedes hacer para conocerlo es recorrer sus agradables calles peatonales y callejones, que serpentean alrededor del antiguo castillo. A continuación, sube hasta las ruinas del castillo, desde aquí disfrutarás de una panorámica excepcional del pueblo, los estanques con flamencos rosas, el mar, la playa, las islas y, sus famosas salinas.

Gruissan
Gruissan

Los chalets de Gruissan

No te pierdas el curioso barrio de los Chalets de Gruissan. Aquí, alineados en 11 filas, encontrarás 1.100 chalés de madera, construidos sobre pilotes, que se asoman al mar y a la playa. Unos 200 chalets están habitados todo el año y, otros son casas de vacaciones o de alquiler vacacional.

🍽 CONSEJO GASTRONÓMICO

Si recorres la Avenue de l’Aiguille hasta el final del muelle encontrarás la Perle Gruissanaise, una increíble pescadería, que aquí es toda una institución. Puedes comprar pescado y marisco para llevar y, también puedes comer allí mismo. Es como una cantina, pides lo que quieres comer: ostras, mejillones fritos, gambas o pescado recién capturado… la elección es amplia. No disponen de servicio de mesa, te llaman cuando tu plato está listo y recoges la mesa cuando has terminado de comer. Si te gusta el marisco o el pescado, disfrutarás de tu comida en un entorno excepcional, con productos deliciosos y una muy buena relación calidad/precio.

Las Salinas de la isla de San Martín de Gruissan – Le Salin l’ile Saint Martin de Gruissan

Después de visitar el pueblo, lo mejor que puedes hacer es dirigirte a las salinas de la Isla de San Martín de Gruissan. Durante la visita, que siempre es guiada, recorrerás este lugar para descubrir todo el proceso de recolección de la sal. El entorno es absolutamente magnífico, te aconsejo ir a la puesta de sol para disfrutar del color rosado de las salinas, si te gusta la fotografía vas a disfrutarlo de lo lindo. Si tienes suerte, incluso podrás ver algunos flamencos rosas en los alrededores.

Salinas de la isla de San Martín de Gruissan
Salinas de la isla de San Martín

También encontrarás una tienda con sales de diferentes sabores para cocinar y también para tratar la piel, así como otros productos de alimentación como dulces o vinos. Al final de la tienda hay un museo lleno de curiosidades y una sala de proyección en la que puedes ver el proceso que se sigue para conseguir la flor de sal.

Es un lugar bastante visitado en temporada alta, así que si quieres asegurarte tu visita es aconsejable que hagas la reserva antes de ir.

Si quieres ampliar tu visita, te recomiendo visitar el Etang de L’Ayrolle, un magnífico lugar salvaje para pasear en plena naturaleza. Hay algunas cabañas de madera de los pescadores de Gruissan.

La Isla de Santa Lucía – Île Sainte-Lucie

Otro de los lugares cercanos a Narbonne y en las inmediaciones de Gruissan, es la isla de Santa Lucía (Île Sainte-Lucie), un pequeño espacio natural excepcional.

La Isla de Santa Lucía se encuentra situada en el municipio de Port-la-Nouvelle, y es una de las joyas del Parque Natural Regional de la Narbonnaise.

Île Sainte-Lucie
Isla de Santa Lucía

Para llegar hasta allí tendrás que atravesar una pista de 2 kilómetros y, una vez allí dejar el coche en el aparcamiento habilitado. Es un lugar ideal para pasar, al menos medio día, haciendo senderismo o ciclismo, que es lo único que está permitido. No olvides llevar agua en abundancia y comida, ya que allí no hay ningún lugar para abastecerte. Encontrarás un camino marcado para realizar una ruta circular, que permite recorrer toda la isla en unas dos horas, sin contar las paradas.

Bages

Otro de los pequeños pueblos que ver en los alrededores de Narbona es Bages, que se encuentra ubicado junto al estanque de Bages-Sigean.

Deja tu coche en uno de los pequeños aparcamientos habilitados para los visitantes y descubre las estrechas calles del centro histórico del Bages.

Desde aquí la vista sobre el estanque y el entorno natural es preciosa, y proporciona una gran sensación de paz.

Cómo llegar a Narbonne

Desde España es muy fácil llegar a Narbonne y es un destino ideal de fin de semana. Puedes hacerlo en coche, a través de las autopistas francesas, ya que al estar situada en el sur de Francia es un destino asequible por carretera. Desde Barcelona se tarda tan sólo 3 horas en llegar a Narbonne en coche.

Si no te apetece ir en coche, tienes la posibilidad de llegar en tren de alta velocidad desde Barcelona, Renfe-SNCF conecta Barcelona con Narbona en dos horas. Y desde Madrid parte un tren con destino a Marsella, que hace una parada en Narbona.

Si prefieres el avión, aunque hay varios aeropuertos cercanos a Narbona (Montpellier, Beziers, Perpignan), desde España el más recomendable es el aeropuerto de Toulouse, ya que los demás no tienen vuelos directos.

Una vez en el aeropuerto de Toulouse puedes llegar a Narbona en coche de alquiler (1 h 40 min) o bien, en tren (2 h 15 min).

Desde París, se tarda unas 8 horas en coche y 4 horas en tren (directo desde la Gare de Lyon). Desde Lyon, Narbona está a 3 horas en tren (TGV o TER) y a 4 h 30 min en coche. Por último, desde Marsella, se tarda menos de 3 horas en coche y, más o menos, el mismo tiempo en tren.

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